Enfermedad Renal Crónica y Hemodiálisis en Chile: Lo que Pacientes y Familias Deben Conocer

Hemodiálisis en Chile: Costos, Riesgos y lo que Debes Saber sobre Catéter vs Fístula

 

En Chile, más de 27.000 personas dependen de la hemodiálisis para vivir. Son hombres y mujeres que, tres veces por semana, se conectan a una máquina que reemplaza la función que sus riñones ya no pueden realizar. Sin esas sesiones, simplemente no podrían continuar.

Según el Registro de Hemodiálisis Crónica 2025 de la Sociedad Chilena de Nefrología, existen 27.230 pacientes activos en 116 ciudades del país. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 730 chilenos está en diálisis. La cifra es alta, pero también refleja algo positivo: Chile tiene la capacidad de diagnosticar y tratar la Enfermedad Renal Crónica (ERC).

 

Un modelo que ha logrado mucho

El sistema chileno de hemodiálisis es un ejemplo de colaboración público-privada.
El 93% de los pacientes está cubierto por las Garantías Explícitas de Salud (GES), lo que asegura acceso, financiamiento y plazos definidos. Además, la terapia está disponible en la mayoría de las regiones del país, permitiendo que miles de personas puedan dializarse cerca de su hogar.

 

En términos simples: en Chile, quien necesita hemodiálisis la recibe.

 

Pero también existen desafíos importantes

Hay aspectos estructurales que debemos conocer y mejorar.

El 88% de los centros de diálisis son privados, financiados principalmente por FONASA e isapres.

Más de la mitad de la capacidad instalada se concentra en solo tres grandes proveedores.

Esto no significa que el sistema no funcione, pero sí implica que es importante fortalecer su estabilidad y planificación a largo plazo.

 

Un punto clave: cómo se inicia la diálisis

Uno de los aspectos más relevantes para la salud y calidad de vida del paciente es el tipo de acceso vascular.

Actualmente, cerca del 75% de los pacientes inicia diálisis con catéter venoso central, en vez de hacerlo con fístula arteriovenosa (FAV).

¿Por qué esto es importante?

La evidencia internacional muestra que los pacientes que usan catéter tienen:

Mayor riesgo de infecciones graves (incluida sepsis)

Mayor riesgo de hospitalizaciones

Mayor probabilidad de complicaciones del acceso

Mayor riesgo de mortalidad comparado con quienes usan fístula

 

Las guías internacionales (KDOQI – National Kidney Foundation) recomiendan planificar la confección de la fístula meses antes de iniciar diálisis, durante la etapa de enfermedad renal avanzada, cuando aún no se necesita la máquina.

El problema es que muchos pacientes son derivados tarde al nefrólogo o enfrentan dificultades para acceder oportunamente a cirugía vascular.

 

Impacto económico

En Chile, el arancel de hemodiálisis cubre únicamente la sesión. El valor por sesión es el mismo, ya sea que el paciente tenga catéter o fístula.

Sin embargo, cuando se consideran las complicaciones, el gasto total en salud es mayor en pacientes con catéter, porque:

Las hospitalizaciones por infecciones no están cubiertas por el arancel de sesión

El tratamiento antibiótico, procedimientos y recambios generan costos adicionales

Los eventos cardiovasculares y complicaciones infecciosas aumentan el uso de recursos hospitalarios

En otras palabras: aunque la sesión cuesta lo mismo, el paciente con catéter suele generar más gasto sanitario global debido a complicaciones. 

 

¿Cuánto cuesta realmente la hemodiálisis en Chile?

El arancel FONASA 2025 es de aproximadamente $73.370 por sesión.
Tres sesiones por semana durante un año significan un gasto anual cercano a $311 mil millones de pesos para los más de 27.000 pacientes activos.

Pero esa cifra no incluye:

Eritropoyetina ni fierro endovenoso

Quelantes de fósforo

Medicamentos para diabetes o hipertensión

Cirugías de acceso vascular

Hospitalizaciones por infecciones o eventos cardiovasculares

Traslados ni costos familiares

 

La realidad es que el gasto total en salud asociado a la Enfermedad Renal Crónica avanzada es significativamente mayor que el valor del arancel por sesión.

 

¿Qué significa esto para ti como paciente o familiar?

La prevención y el control precoz son fundamentales. Detectar la ERC a tiempo puede retrasar o evitar la diálisis.

Planificar el acceso vascular con anticipación salva vidas. Si estás en etapa avanzada de ERC, consulta precozmente para evaluar confección de fístula.

La educación y el seguimiento continuo reducen riesgos. Un paciente informado toma mejores decisiones y evita complicaciones.

La conclusión que importa:

Chile ha construido un programa de hemodiálisis sólido y con amplia cobertura. Es un logro sanitario que merece reconocimiento.

Pero también debemos fortalecer:

La derivación precoz al nefrólogo

La planificación anticipada del acceso vascular

La estabilidad estructural del sistema

La prevención cardiovascular e infecciosa

En diálisis, cada decisión clínica tiene impacto directo en calidad de vida y supervivencia.

Si tú o un familiar viven con Enfermedad Renal Crónica — con o sin diálisis — la planificación adecuada y el seguimiento especializado pueden marcar una diferencia real.


Dr. Eduardo Machuca Neira
Nefrólogo