¿Cómo retrasar el avance de la enfermedad renal crónica?
Lo que la evidencia dice sobre dieta, ejercicio, tabaco y medicamentos — explicado para pacientes y familias
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Dr. Eduardo Machuca Neira Médico nefrólogo, subespecialista titulado en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Más de 28 años de experiencia en medicina. Última actualización: agosto de 2026 |
Lo que sí depende de usted
Escuchar el diagnóstico de enfermedad renal crónica suele traer una sensación difícil de nombrar: que el cuerpo ya no responde del todo a lo que uno hace. Es una reacción comprensible, y no es del todo cierta. La enfermedad renal crónica es progresiva, sí — pero «progresiva» no significa «fuera de su control». Existe evidencia sólida y actual de que ciertos hábitos diarios pueden retrasar, de forma real y medible, la velocidad con la que avanza.
Este artículo reúne esa evidencia —de KDIGO 2024, la principal guía internacional de nefrología, y de estudios clínicos recientes— y la traduce a decisiones concretas que usted puede empezar a tomar hoy. Tómese su tiempo para leerlo: no es información para memorizar de una sola vez, sino para volver a ella cuando la necesite.
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Resumen rápido • La combinación de una alimentación adecuada, actividad física, no fumar y evitar ciertos medicamentos puede enlentecer la progresión de la enfermedad renal crónica (KDIGO 2024). • El tipo de proteína que consume (vegetal vs. animal) importa tanto como la cantidad. • La actividad física regular, con autorización médica previa, se asocia a menor riesgo de progresión. • Dejar de fumar revierte gran parte del riesgo con el tiempo — nunca es «demasiado tarde» para empezar. • El uso frecuente de antiinflamatorios (AINEs) se asocia a mayor riesgo de progresión, especialmente en dosis altas o uso prolongado. |
El principio que une todo esto
La guía KDIGO 2024 —elaborada por la Sociedad Internacional de Nefrología en conjunto con nefrólogos de todo el mundo— es clara en un punto: ningún hábito aislado hace la diferencia por sí solo. Es la combinación de una alimentación adecuada, actividad física regular, dejar de fumar, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial lo que, en conjunto, puede enlentecer el avance de la enfermedad renal y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares asociadas.
Esto no reemplaza el tratamiento médico ni los medicamentos indicados por su nefrólogo — lo complementa. Y es, además, una de las pocas áreas del tratamiento donde el protagonismo es completamente suyo.
Patrones de alimentación: más allá de «comer sano»
Si ya trabaja con una nutricionista renal, probablemente ya conoce las restricciones específicas de sodio, potasio y fósforo — temas que hemos desarrollado en detalle en otros artículos de este sitio. Aquí nos enfocamos en algo distinto y complementario: el patrón general de su alimentación, más allá de cada nutriente por separado.
El tipo de proteína importa, no solo la cantidad
La guía KDIGO 2024 incorporó, por primera vez de forma explícita, una recomendación sobre el origen de la proteína: prefiera alimentos de origen vegetal por sobre los de origen animal, y reduzca los alimentos ultraprocesados. Esto no significa eliminar por completo la proteína animal, sino inclinar la balanza — por ejemplo, incorporando legumbres, tofu o frutos secos como parte habitual de su alimentación, no solo como acompañamiento ocasional.
La cantidad total de proteína también importa: KDIGO 2024 recomienda evitar un consumo mayor a 1,3 gramos por kilo de peso al día en personas con riesgo de progresión, y considerar (siempre con supervisión de un nefrólogo o nutricionista, nunca por cuenta propia) una reducción mayor en casos específicos.
Dieta mediterránea, dieta vegetal, u otras «dietas saludables»
No todas las dietas que se consideran generalmente saludables son igual de adecuadas para un riñón que ya tiene daño. La evidencia actual respalda específicamente un patrón de tipo mediterráneo —rico en vegetales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, con proteína vegetal predominante— como una opción razonable, incluida explícitamente en la guía KDIGO 2024 para reducir el riesgo cardiovascular asociado a la enfermedad renal.
Dietas 100% vegetales (veganas) pueden ser compatibles con la enfermedad renal crónica, pero requieren una planificación más cuidadosa —especialmente respecto al potasio y a la vitamina B12— y por eso es aún más importante hacerlo de la mano de una nutricionista con experiencia renal, no de forma autodidacta.
Sobre la sal, ya profundizamos en detalle en nuestro artículo sobre los alimentos que más sodio aportan a la dieta — el principio general es reducir el consumo, ya que es un pilar en el control de la presión arterial y en enlentecer la progresión de la enfermedad renal.
Actividad física: un efecto medible en el riñón, y en el ánimo
Durante años se recomendó evitar el ejercicio en pacientes con enfermedad renal, por temor a sobrecargar el riñón. Hoy sabemos que ocurre lo contrario: un análisis de 13 estudios encontró que la actividad física de intensidad baja a moderada se asocia a un 9% menos de riesgo de desarrollar enfermedad renal, y la actividad física de alta intensidad a un 15% menos de riesgo. En personas que ya tienen enfermedad renal, otros estudios muestran una mejoría medible de la función renal con el ejercicio aeróbico, especialmente cuando las sesiones duran más de 30 minutos.
Más allá del riñón, la actividad física tiene un efecto real sobre el ánimo, la autoestima y el nivel de energía — factores que la enfermedad renal crónica suele afectar, y que rara vez se atienden con la misma prioridad que los exámenes de laboratorio.
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Antes de empezar • Ningún paciente con enfermedad renal crónica debería iniciar un programa de ejercicio sin antes contar con una evaluación médica completa. Su nefrólogo puede orientarlo sobre qué tipo e intensidad de actividad es segura para su caso particular. |
Tabaquismo: uno de los factores que más se subestima
El tabaco no solo afecta los pulmones y el corazón: es uno de los factores modificables con mayor evidencia de acelerar la progresión de la enfermedad renal. Un estudio de cohorte en Corea del Sur (KNOW-CKD) mostró que, a mayor duración del hábito tabáquico, mayor el riesgo de progresión — un efecto especialmente marcado en personas con función renal ya reducida.
El dato más importante, sin embargo, es el segundo hallazgo de ese mismo tipo de estudios: dejar de fumar revierte gran parte de ese riesgo con el tiempo. En un estudio de seguimiento a 5 años, las personas que dejaron de fumar tuvieron una velocidad de deterioro de la función renal muy similar a quienes nunca fumaron, mientras que quienes continuaron fumando perdieron función renal al doble de velocidad. Nunca es «demasiado tarde» para que dejar de fumar beneficie a sus riñones — el cuerpo responde a ese cambio incluso años después de un diagnóstico ya establecido.
Otros factores que puede tener bajo control
Obesidad
El exceso de peso sobrecarga el trabajo de filtración de los riñones, independiente de otras enfermedades asociadas como la diabetes. KDIGO 2024 recomienda explícitamente que las personas con enfermedad renal crónica y obesidad reciban apoyo activo para bajar de peso, como parte del plan de tratamiento integral.
Antiinflamatorios (AINEs)
Medicamentos de uso muy común y de venta libre —como el ibuprofeno o el diclofenaco— pueden dañar el riñón cuando se usan de forma frecuente o en dosis altas, especialmente en personas que ya tienen la función renal reducida. Estudios recientes muestran un aumento de 50% a 60% en el riesgo de progresión de la enfermedad renal asociado al uso de estos medicamentos en personas mayores, con mayor riesgo mientras más alta la dosis y más prolongado el uso.
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Un mensaje práctico • Esto no significa que los AINEs estén prohibidos para todo el mundo. Significa que, si tiene enfermedad renal crónica, debe consultar con su médico antes de usarlos de forma frecuente, incluso si son de venta libre — existen alternativas más seguras para el manejo del dolor en la mayoría de los casos. |
El equipo que lo acompaña en este proceso
Ningún paciente debería tener que ordenar toda esta información por su cuenta. El nefrólogo define qué tan agresivamente hay que actuar en cada frente según la etapa de su enfermedad, y la nutricionista renal traduce estos principios generales en un plan de alimentación concreto, ajustado a sus exámenes, sus enfermedades asociadas y sus gustos. Puede revisar también nuestra guía general sobre las etapas de la enfermedad renal crónica para entender en qué punto se encuentra usted específicamente.
Preguntas frecuentes
¿Estos cambios de hábitos pueden reemplazar mis medicamentos?
No. Complementan el tratamiento farmacológico indicado por su nefrólogo, no lo reemplazan. La combinación de ambos es lo que ofrece el mejor resultado, según la evidencia disponible.
¿Es muy tarde para que estos cambios me ayuden si ya tengo la enfermedad avanzada?
No. La evidencia muestra beneficios en distintas etapas de la enfermedad, incluyendo etapas avanzadas. El beneficio relativo puede variar según su caso, por lo que vale la pena conversarlo directamente con su nefrólogo.
¿Debo eliminar completamente la carne de mi dieta?
No necesariamente. La evidencia respalda inclinar la balanza hacia proteína vegetal, no eliminar por completo la proteína animal. Un plan personalizado con su nutricionista renal es la mejor forma de encontrar el equilibrio adecuado para usted.
¿Qué tipo de ejercicio es seguro para mí?
Depende de su etapa de enfermedad renal y de sus otras condiciones de salud. Por eso el primer paso siempre es una evaluación médica antes de iniciar cualquier programa de actividad física.
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Cada hábito que elige hoy ayuda a cuidar sus riñones mañana Cuando quiera conversarlo con un nefrólogo, puede hacerlo presencial o por telemedicina, en telenefrologia.cl |
Texto elaborado con fines informativos. No reemplaza la evaluación médica individual. La decisión sobre el tratamiento de la enfermedad renal terminal debe tomarse junto con su nefrólogo y su equipo de salud.